About a year ago we came across a small family shop that was closing. It was one of those places where the clients and the owners often form a friendship, these little shops that due to the new fast fashion concept are little by little being forced to close down.
We decided to embark on a small adventure and took a trip to Sabadell, to Confecciones Aguilar. The shop was closed, but it took only a phone call and José, the shop owner, arrived in and opened for us. It was a thrill being able to search through those treasures of clothes from the 70s, 80s and 90s in a shop that was maintained during generations. What we never imagined we would find were the rolls of high-quality cotton fabrics with print that remained at the top of one of the shelves. We could not leave with out these jewels, these fabrics that now add color and joy to our collection.


Hace más o menos un año nos llegó la información de que estaba a punto de cerrar un comercio de toda la vida, uno de esos donde se crea una amistad entre cliente y dependiente, estas pequeñas tiendas que a raíz de los nuevos conceptos de fast fashion están cerrando poco a poco. Nos embarcamos en una pequeña aventura y nos fuimos a Sabadell a Confecciones Aguilar, la tienda estaba cerrada, luego de una llamada telefónica José el dueño llegó en un momento y nos abrió. Nos emocionaba poder rebuscar entre esos tesoros de ropa de los 70’s, 80’s y 90’s, en una tienda que se había mantenido por generaciones. Lo que nunca esperábamos encontrar fue los rollos de tejidos estampados de algodón y de alta calidad que permanecían en lo alto de una estantería, no podíamos marcharnos de allí sin esas joyas, unos tejidos que dan color y alegría a nuestra colección.